Un conjunto de corpúsculos (en tanto que cuerpos) ubicados en extraños lugares, que bien podrían ser de la memoria, de lo vigente o de sus consecuencias, habitan y transitan por imágenes de un mundo que ha quedado fuera de todo mundo. Resuenan conceptos como ciencia ficción, arqueologías de vida posterior o economías por venir, todos ellos como tentativas y estratigrafías posibles de una historia en parte anclada en el presente y en parte como forma de historia inventada, de novela. Es una vista, una visión con apariencia de videojuego superlativo, donde las situaciones suceden sin un antes ni un después, y con personajes aparentemente desubicados que iluminan espacios no menos flotantes, ambientados por una reverberación antigua, un eco imaginario que condensa los sonidos de un pasado del que solo quedan huellas de tecnología, ruinas y objetos. Solo queda eso, eso y nada más.
Se trata de un trabajo que Racso Zehcnas comienza a desarrollar casi en “tiempo real” si es que esa expresión tiene sentido, y como un proceso con forma de creación pública, como una marca que se acompaña de imágenes tecnológicas en las que todos los futuros posibles están escritos en el código que está detrás, solo que las letras están desordenadas. Es un espacio situado entre el precipicio y la falta de estabilidad en todas sus dimensiones, en el que Handgold es la huella, el rastro y el lugar premonitorio de alguno de esos porvenires.
Lola Barrena
Expo_la_regenta

No quedan nombres
para los individuos.
Linaje de cuerpos sin carne
ni recuerdo.
Solo materias que vagan
en una búsqueda lenta.
Recolectores de la nada.

Tiempo remoto de ciénagas y gargantas.
Restos sin genealogías; solo oros,
oros de otros.

Tecnologías ficticias de movimientos incesantes.
Códigos, huellas, restos.
Rastrear vestigios
de instantes indefinidos.

Señal, luz, faro,
trazo,
luciérnaga escalofriante.
Estrechez sin regreso.

(Fragmentos y trozos de una historia no escrita en una era por venir)

L.B.